 Las afirmaciones realizadas al diario Finacial Times por Philippe
Mellier, Vicepresidente Ejecutivo del conglomerado industrial francés
Alstom y presidente de su divisón de Transporte, en las que acusaba abiertamente a la dictadura postcomunista
china de robar parte de la tecnología utilizada en los trenes
fabricados de forma conjunta en el país asiático en ramas destinadas a
la exportación, y en las que llamaba a la guerra comercial, no han
quedado sin respuesta.
Lo de Mellier ha debido pinchar en hueso, porque ahora el país de
partido único asegura que las acusaciones son "infundadas", y tira un
poco de barro al afirmar que "la única explicación es que el volumen de
negocio (de la compañía) está bajando", sin detallar qué relación tiene
eso con las declaraciones del de Alstom.
En una pieza sin desperdicio publicada el pasado 1 de enero por el
diario económico londinense, Mellier aseguraba que los países
occidentales deberían ponerse de acuerdo para cerrar sus mercados a la
importación de trenes desde China por dos razones. Primero, por
reciprocidad, puesto que según Alstom China ya ha comenzado a
establecer barreras comerciales a los grandes fabricantes de material
rodante, en beneficio de su propia industria. "La reciprocidad se acabó"
Y segundo, porque la dictadura va a emplear en la fabricación de esos
trenes la misma tecnología que recibió con la única condición de que no
fuese usada para vender vehículos fuera de sus fronteras.
"Estamos empezando a ver cómo hay compañías chinas que se presentan a
licitaciones (en países occidentales) para el suministro de locomotoras
de mercancías, (y lo hacen) con modelos basados en tecnología
transferida", señala Mellier, que recuerda que lo mismo está ocurriendo
en concursos para redes metropolitanas.
Mientras tanto, recordaba Mellier, ocurre que "los concursos de
suministro de trenes para la línea de alta velocidad Pekín-Shanghai
especifican que deberán ser diseñados y construidos íntegramente en
China". Y concluía: "si el mercado (chino) se está cerrando, no parece
una buena idea que el resto de países abran sus mercados a esa
tecnología, porque la reciprodidad se acabó".
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