El departamento de Transporte de Reino Unido, el equivalente al ministerio de Fomento en España, pretende modificar la forma de trabajar de las compañías de leasing ferroviario del país, las verdaderas propietarias del material rodante que luego alquilan con opción de compra a las operadoras -una práctica muy habitual-.
El Gobierno de Blair pretende mejorar la competencia del sector ferroviario en general, y afirma que los precios que cobran estas compañías a las operadoras "son el resultado de una deficiencia del mercado creada por la privatización, que debe ser remediada". Por ello está ya presionando a las ROSCOs (rolling stock operating companies), que alquilan alrededor de 12.500 vehículos a las operadoras por unos 1.430 millones de euros anuales, para que rebajen sus tarifas ya que, al final, quienes las pagan son los usuarios.