Un largo proceso que comenzó en 2003, con la liberalización (teórica) de los tráficos internacionales de mercancías, culmina hoy con la apertura formal del mercado del cabotaje en Francia. Siete empresas ferroviarias disponen ya licencia para circular sus trenes por la red de RFF, se trata de: Veolia Cargo (antes Connex), Europorte 2 (filial de Eurotunnel), Rail4Chem (del gigante químico BASF), B-Cargo (subsidiaria de los ferrocarriles belgas), EWSI (siglas de la británica English Welsh Scottish Railways International) y CFL Cargo (unión de los ferrocarriles de Luxemburgo y del gigante siderúrgico Arcelor).
El primer objetivo declarado del gobierno francés: reducir la cuota del transporte de cargas por carretera, actualmente en el 80% (350 millardos de toneladas/km), en un 8% y trasvasar así 50.000 millones de toneladas/km del asfalto a los carriles a corto plazo. Aunque según Philippe Bonnevie, delegado general de la Asociación de Usuarios del Transporte de Cargas (AUTF) que representa a 8 de cada diez clientes industriales de la SNCF, no va a haber nada parecido a una revolución. Bonnevie recuerda que "el Estado francés ha hecho en el pasado todo lo que ha podido por complicar la apertura del mercado".