"Me apasiona (la idea) de desarrollar planes prácticos para continuar con la electrificación de las rutas clave, y de evaluar todos los aspectos sobre (la construcción de) nuevas líneas, incluidas las de alta velocidad", afirmó Hoon durante su primera comparecencia ante la comisión de transportes de la cámara de los Comunes, con el mismo estilo enérgico que le sirvió para provocar varias polémicas durante su mandato como secretario de Defensa (entre 1999 y 2005), que incluyó las operaciones militares británicas en Irak y Afganistán.
Con ambas propuestas, Hoon se distancia de la postura marcada por Ruth Kelly, que abandonó el cargo el pasado 3 de octubre, y abre la puerta del diseño y construcción de uno o varios corredores de alta velocidad -más allá del que une Londres con el túnel del canal de La Mancha-, como vienen proponiendo desde hace meses todo tipo de colectivos (desde la propia Network Rail hasta el gobierno autónomo de Escocia, pasando por la oposición conservadora).
Este hijo de ferroviario, pero que ha desarrollado toda su carrera como jurista y político, ha asegurado también que la levitación magnética -planteada como posibilidad varias veces ya- no ha desaparecido de la imaginación de los ingenieros de su departamento. Y sin ser categórico, sí recuerda que cada kilómetro de carril de este tipo cuesta alrededor del triple que uno de AV convencional: "tenemos que ser realistas acerca de aquello que está a nuestro alcance".