No queda claro si la nueva postura del ejecutivo tiene que ver con el cambio del jefe de Gobierno de Reino Unido, o si en realidad no hay tal cambio, sino un cuidado guión que los laboristas británicos siguen desde hace meses. Sea como sea, la edición dominical del diario The Scotsman asegura que el plan de conectar Londres con Glasgow mediante un enlace ferroviario de alta velocidad (LAV) está vivo, y colea.
Scotland On Sunday afirma así que la pasada semana los máximos responsables en materia de ferrocarriles del gobierno de Reino Unido y los del gobierno autónomo de Escocia mantuvieron la primera de una serie de reuniones destinadas a fijar los aspectos más básicos sobre un enlace ferroviario, a partir de dos premisas fundamentales: debe ser de nueva construcción, y conectar el norte y el sur de la isla de Gran Bretaña en menos de tres horas.
El dominical señala además que el secretismo con el que se llevan a cabo las negociaciones trata de evitar que las expectativas sobre el proyecto se disparen cuando la financiación de los 30.000 millones de libras (unos 37.834 millones de euros al cambio actual) en que se calcula de forma preliminar su coste no está, ni mucho menos, asegurada.
Las negociaciones -añade- serán complicadas, puesto que Londres quiere asegurarse de que Escocia se hace cargo de buena parte del proyecto incluso en terreno de Inglaterra, como beneficiario directo de un corredor que superaría por el norte la zona más densamente poblada de Manchester y Leeds, el punto hasta el que la nueva conexión con Londres sería más rentable.
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