Los gobiernos de Marruecos y Francia han llegado a un acuerdo esta semana para que la industria francesa diseñe, construya, opere y mantenga una línea ferroviaria de alta velocidad entre las ciudades de Tánger, Rabat y Casablanca (Dar-el-Beida). El coste del proyecto, que aún está en pañales, ascenderá a 2.000 millones de euros, de los cuales al menos la mitad irán a la caja de empresas francesas, fundamentalmente Alstom.
Según la fabricante de trenes, una primera sección de la línea entre Tánger y Kenitra (a unos 40 km al norte de la capital, Rabat) y con 200 km de longitud, podría entrar en funcionamiento en 2013. Una vez completo, todo el corredor permitiría recortar los tiempos de viaje entre sus dos extremos a dos horas, frente a las cinco actuales.
Según la fabricante de trenes, una primera sección de la línea entre Tánger y Kenitra (a unos 40 km al norte de la capital, Rabat) y con 200 km de longitud, podría entrar en funcionamiento en 2013. Una vez completo, todo el corredor permitiría recortar los tiempos de viaje entre sus dos extremos a dos horas, frente a las cinco actuales.