En Sagrera, desde Sants y a través del centro de Barcelona. Así llegará la LAV de Madrid a Barcelona en su configuración definitiva (provisionalmente Sants funcionará como terminal) tras confirmarse lo obvio: la solución propuesta por el litoral era más cara, le quitaba intermodalidad a la ciudad catalana y para colmo, incurría justamente en los mismos riesgos técnicos -diminutos en cualquier caso- que sus impulsores le imputaban a la Alta Velocidad por el centro de la ciudad.
Así lo determinó ayer el consejo de la sociedad pública Barcelona Alta Velocidad, que desbloquea de una vez por todas la reforma del entorno de la Sagrera. Eso sí: los dos años de plazo que se da Fomento para perforar los cinco kilómetros de túneles entre las dos estaciones barcelonesas, y a través de las calles Provenza, Mallorca y Diagonal, suenan a -otro- brindis electoral -más-.