Hartmut Mehdorn reunió el pasado martes a un pequeño grupo de periodistas para hacerles saber cuál es la verdadera situación de la empresa que dirige, una organización que hasta hace apenas un mes coqueteaba aún con la idea de sacar a bolsa un 24,9% de su filial DB Mobility & Logistics, pese a la tormenta en los mercados.
La charla puede resumirse en esta frase: "estamos muy cerca de un abismo, y no sabemos cuál es su profundidad", que varias agencias de noticias ponen en la boca del propio Mehdorn. Y en este dato: en octubre, el negocio de mercancías se quedó cuatro puntos porcentuales por debajo de los objetivos. El de pasajeros, en cambio, se mantiene en la senda prevista.
"Es inevitable"
Con un declive que recuerda bastante bien a lo que está ocurriendo en Norteamérica, la operadora se plantea ahora recortar en diciembre un 40% su capacidad de transporte para mercancías en el mes de diciembre, ante la caída en picado de los fletes de sus principales clientes: automóviles, químicos, acero...
Para ello, las vacaciones de navidad de parte de los empleados de cargas se alargarán de forma forzosa, mientras que a otros se les conminará a gastar los días libres y los acumulados por días libres. Mehdorn también considera probable que 4.500 trabajadores de subcontratas tengan que ser despedidos.
"No conocemos cuál será la dureza de la crisis, pero lo que es seguro es que nos va a golpear. Es inevitable. E intentamos contrarrestar sus efectos lo antes posible, con medidas como ésta".