Y la ha puesto sobre la mesa la directora de la filial Voyageurs France Europe (VFE), Mirelle Faugère. "El acceso a las estaciones es un aspecto importante para nosotros (...). En París, no hay problemas para encontrar taxi en algunas de las terminales, pero no así en otras".
Como recuerda Le Parisien, los viajeros que llegan a la Gare de Lyon (desde el sudeste del país) o a la Gare du Nord (Lille, Londres, Bruselas, Amsterdam y Colonia), deben enfrentarse en algunas ocasiones a colas que superan los 45 minutos. La cosa es a veces incluso peor en el caso de quienes llegan a la de Austerlitz a última hora de la tarde.
Doscientas licencias, a 150.000 cada una
"Resulta que las sociedades de taxi de París tienen licencias para vender. Hemos decidido comprar 200", señala categóricamente Faugère. No será barato: cada una de estas se valora actualmente en unos 150.000 euros, por lo que una multiplicación burda de cifras resulta en una inversión de 30 millones de euros. "No se trata de que la SNCF se vaya a convertir en una empresa de taxis", precisa, "pero debemos intervenir en este campo".
Si la oposición de las vetustas centrales de taxi no echa a perder el proyecto, la operadora tiene previsto explotar su flotilla de taxis de forma indirecta: alquilando sus vehículos a conductores que estarán sujetos a una central controlada por SNCF.
Cuando la operadora no los necesite, funcionarán por su cuenta y se moverán por la ciudad como los demás. Cuando un viajero quiera contar con sus servicios, llamará a un número específico, el de la central de la operadora, que dará prioridad a los servicios con origen o destino en las estaciones ferroviarias.