Pese al impacto mediático de la medida, que en ningún caso supone la entrada de capital privado en la matriz del gigante europeo del ferrocarril, lo cierto es que las nuevas acciones de la filial serán sucritas en su mayor parte por grandes inversores institucionales.
La tormenta crediticia global ha provocado que las estimaciones de los analistas, que llegaron a valorar ese cuarto de la compañía en 11.700 millones de euros, se recorten hasta menos de la mitad, según publicaba hace unas semanas el diario Financial Times Deutschland.
Para animar a quienes ya han decidido acudir a la oferta y a otros grandes inversores, la ejecutiva de la DB se embarcará el día 13 en una minigira mundial. Hasta quince días después, los contribuyentes alemanes no podrán saber con exactitud quienes son los nuevos-grandes accionistas de DB Mobilty Logistics, y cuánto dinero ha obtenido la propietaria en la operación.