FTF le pega un buen repaso a una cuestión de la que apenas se habla en los medios de comunicación, pero que está detrás de muchos de los problemas de gestión endémicos que padece Renfe Operadora: el lobby de maquinistas, representado especialmente por el sindicato corporativo SEMAF.
En efecto, no suele traer más que digustos recordar, como hace FTF, que "tienen una productividad que no llega a una media de 3,5 horas de trabajo de conducción al día. Malamente trabajan 15 días al mes siendo el resto descansos, parte de vacaciones, fiestas, etc y cobran al año entre 8 y 10 millones, o más, de las antiguas pesetas. Qué más quieren. Son insaciables".
Eso no quiere decir, sin embargo, que no haya que mencionarlo cada cierto tiempo: junto al nepotismo, el modelo de gestión funcionarial, la falta de formación de algunos cuadros y el constante desprecio por el servicio público, la lista de patologías crónicas de la operadora se completa con el corporativismo chantajista de un grupo que decide cuándo, cómo y dónde se hacen las cosas.
Este pasado año, además por el convenio colectivo de Renfe Operadora, el lobby ha venido maniobrando sin cesar para situarse en lo alto de la ventanilla que decide quién debe acceder al gremio y en qué condiciones, a través de los cursos de formación de nuevos maquinistas.
Lo último, como cuenta FTF es que "ahora resulta que su formación requiere 5+2 meses –los 2 de práctica en la línea-, porque pasar de una velocidad punta de 200 a 300 km/h es como tener que pilotar el acoplamiento del módulo de la estación espacial con un (Seat) 600. Increíble. En FTF ya lo hemos dicho por activa y por pasiva. El trabajo de un conductor de autobús urbano o metropolitano es más arriesgado, complicado y estresante que el suyo conduciendo cualquier tipo de tren".
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