Créanlo o no: Network Rail, el administrador de las infraestructuras del ferrocarril británico, gana dinero. Así lo de demuestra su beneficio operativo, que en el ejercicio fiscal recién cerrado fue de 407 millones de libras, poco menos de 600 millones de euros, frente a unas pérdidas de 2.610 millones de libras (3.400 millones de euros) en 2003. Eso sí, el endeudamiento sigue creciendo: ahora paga casi el doble de intereses que el año anterior (936 millones de euros, frente a los 521 del año anterior).
El resultado neto, antes de impuestos, ha mejorado gracias a esos beneficios operativos, y si la empresa que administra la infraestructura ferroviaria británica perdía 1.500 millones de euros en 2003, el pasado año esas pérdidas se redujeron hasta 240 millones. Eso ha hecho que la compañía prevea entrar en números negros en el próximo ejercicio, 2006-2007. A partir de entonces, todos los beneficios deberán invertirse en la industria ferroviaria.
No acaba ahí la cosa. Network Rail ha conseguido que los índices de puntualidad se acerquen ya a los niveles anteriores al accidente de Hatfield, que causó un gran revuelo mediático y provocó la instalación de centenares de restricciones temporales de velocidad. En estos momentos, el 83,6% de los trenes de pasajeros llegan en hora, frente al 81,2% del año anterior, y espera que en octubre sean ya el 85%, tras una reducción del 17% en los retrasos causados por la propia Network Rail. (Resultados completos -PDF-).