Después de año y medio escondiendo la cabeza en el agujero, el Gobierno italiano se enfrenta este verano a la decisión sobre qué hacer con el Turín-Lyon. Este corredor ferroviario de nueva construcción plantea entre otras obras la perforación de un doble tunel de base bajo los alpes de Saint-Jean de Maurienne a Venaus, con 53 Km de longitud y pendientes de un máximo del 6,5 por mil en el lado francés y del 8,4 por mil en el italiano.En el lado francés de la frontera alpina, todos los pasos del diseño de este nuevo enlace para uso mixto (mercancía y viajeros) han ido en los últimos años como la seda, pero las cosas en el lado italiano se enfrentan desde hace más de un año a un obstáculo que de momento parece insalvable: la oposición de numerosas agrupaciones ciudadanas a que el trazado ascienda por la Val di Susa mediante un potente túnel de 12 Km que nazca en las proximidades de Bussoleno y termine en Venaus para cruzar el valle mediante un viaducto, justo antes de encarar el gran túnel de base.
No queda demasiado tiempo para tomar una decisión, ya que el Parlamento Europeo aprobó el pasado mes de mayo el paquete de financiación de las seis grandes obras transfronterizas consideradas como prioritarias por la Unión para el período 2007-2013, entre las que se encuentra el enlace Lyon-Turín, y si todo marcha como se espera, el proyecto franco-italiano podría recibir hasta el 30% de su presupuesto, que se estima en más de 7.600 millones de euros, de las arcas europeas.
Por eso el gobierno italiano ya ha encargado la constitución de un observatorio técnico que plantee un nuevo trazado a su paso por el valle de la polémica, y asegura que antes del 23 de julio presentará a la UE la decisión definitiva para el corredor transfronterizo. Sin nada decicido, pues, los medios de comunicación italianos especulan con la posibilidad de que el nuevo diseño ataque el macizo alpino desde el sur del valle y bordee la localidad de Venaus, en lugar de hacerlo por el norte, como se planteaba desde hace años.