Los trenes de bajo coste de la SNCF, los iDTGV, han sido pioneros en este modelo de negocio que pretende darle el puntillazo final a las aerolíneas en las rutas más competidas de Francia. Con un diseño escandaloso y unas campañas de publicidad estridentes, en consonancia con su política de precios, la operadora pública francesa ha conseguido hacer de los iDTGV un producto muy específico.
Lo último que nos cuentan es que la operadora permite a los clientes de estos trenes rellenar una ficha personal (voluntariamente, claro, y previo pago de 1,5 ) mientras hacen su reserva del billete en Internet. En ese perfil los viajeros pueden indicar sus cualidades, su profesión e incluso sus temas de conversación favoritos.
La compañía se compromete desde entonces a reservarle su plaza en un iDTGV junto a cualquier persona que comparta sus obsesiones, sean éstas cuales sean: política, aficiones... Eso sí, como advierte el responsable de los servicios a pasajeros de la compañía, «la SNCF n'a pas vocation à devenir entremetteur de rencontres amoureuses». Aunque luego añade:" une fois dans le train, les passagers qui ont décidé de se rencontrer font ce qu'ils veulent, ils sont grands".