Esta vez fue en serio. Sucedió el martes pasado, pero lo conocimos ayer. Las fuerzas de seguridad francesas encontraron el día 18 de abril una bomba de fabricación artesanal en la línea de alta velocidad París-Nantes, en Saint-Sylvain-d'Anjou (departamento de Maine-et-Loire), en las proximidades de Angers. Nada que ver con otra alarma de bomba, esta vez falsa, de la que informábamos aquí unas jornadas antes.
El artefacto tuvo que haber sido colocado como máximo en los 10 días anteriores a su descubrimiento, fecha de la última inspección por agentes de ferrocarriles. De haber estallado -el temporizador se activó, pero falló el detonador-, esta bomba habría podido haber fracturado el raíl, ya que disponía de suficiente explosivo de fabricación casera para ello.