Se desconoce si este choque pudo provocar el posterior incendio, pero lo que desde luego sí hizo fue complicar las tareas de extinción, ya que los bomberos no pudieron intervenir hasta que a las 10.15 hora local los técnicos de Scottish Power aislaron las líneas afectadas.
En el accidente parece clave el papel jugado por un puente sobre la carretera A375, que apareció desplomado tras el descarrilo. Pese a que las primeras informaciones explican su caída como una consecuencia del siniestro, y no como la causa de éste, Network Rail reconoce que es "uno de los cinco o seis factores" que se están teniendo en cuenta.
El administrador de la red ferroviaria británica asegura que el puente (conocido por los vecinos como Peacockbank bridge) fue objeto de una concienzuda revisión en febrero del pasado año y que no hay evidencias de un fallo estructural previo al accidente. Su demolición estaba prevista pronto como parte de las obras de duplicación de vía en esa línea, del Glasgow and Kilmarnock Joint Railway, que fue abierta en 1871.
Network Rail ha emprendido en todo caso una investigación para conocer las causas del accidente. La Rail Accident Investigation Branch, organización independiente encargada de analizar los accidentes ferroviarios en Reino Unido, envió al lugar del siniestro a su propio personal para llevar a cabo sus propias averiguaciones preliminares.

Llamas de hasta 20 metros de altura devoraron durante más de siete horas en la localidad escocesa de