Pero, ¿por qué? Las afirmaciones de la Ministra sólo mencionaban de pasada al sistema de seguridad y señalización ERTMS, pero generaban enormes dudas, ya que aunque es cierto que los trenes no superan actualmente los 300 Km/h en la LAV Madrid-Zaragoza-Lérida-Camp de Tarragona al utilizarse el nivel 1 de ERTMS, también es cierto que desde hace meses se ejecutan sin descanso pruebas para la implantación del nivel 2, que permite la circulación de trenes a 350 Km/h e intervalos de 2'30''.
No culpen al ERTMS
Ante la duda, algunas otras fuentes -ajenas al Ministerio-, aventuraban la posiblidad de que la razón detrás de esta limitación pueda ser de tipo energético y económico: para ir más deprisa, dice la física, hay que consumir más. Atendiendo a las cifras, sin embargo, la cuestión queda descartada de plano. Consultado sobre esta cuestión, Alberto García Álvarez, de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, citaba cálculos propios, conforme a los cuales se demuestra que aumentar la velocidad comercial máxima desde los 300 hasta los 350 Km/h lleva aparejado un aumento de consumo energético muy moderado y un crecimiento de costes irrisorio.

Así, si el consumo energético para un tren de la serie 102 circulando a una velocidad comercial de 300 Km/h en la línea en cuestión se cifra en 10.064 Kw/h medidos en barras de la central, a 330 Km/h -velocidad máxima autorizada de este tren- el consumo alcanza los 10.976 Kw/h. Un 9% más. Si se lleva el cálculo hasta los 350 Km/h, el consumo energético crecería (los 102 no pueden alcanzarla) hasta los 11.914 Kw/h. En cuanto a los costes de estos aumentos, García Álvarez los sitúa en 63 euros más por tren al pasar de 300 a 330 Km/h, y en otros 65 al pasar de 330 a 350. O lo que es lo mismo, 0,29 euros más por cada pasajero, para una ocupación del 70%.
Descartada por tanto también esta segunda posibilidad, y a falta de más detalles de Fomento -más de 24 horas después de las declaraciones, su gabinete de prensa ni siquiera informaba del acto-, sólo cabe pensar que las palabras de su responsable ministerial no se justifican tanto por criterios técnicos como por criterios políticos o de oportunidad. Quizá en el próximo periodo pre-electoral estatal, Fomento sí descubra la manera de alcanzar la cifra prometida. O de explicar, al menos, por qué tal cosa es imposible.