Todo el tráfico ferroviario del corredor Madrid-Sevilla quedó interrumpido 24 horas desde la madrugada del miércoles 21 de febrero por problemas en la infraestructura. Una viga de 140 toneladas y la grúa de grandes dimensiones que la soportaba han caído sobre las vías durante los trabajos de construcción de un paso elevado en la zona de Los Gavilanes, en Getafe, pasadas las 1.15 horas.Estas obras se realizaban a la altura del PK 12,800, donde la LAV corre paralela a la autopista de enlace M-50, correspondían a la Comunidad de Madrid y estaban siendo ejecutadas por la empresa Corsán-Corviam, que construye un nuevo trazado para la carretera M-301. Los trabajos de retirada de la estructura desplomada y de reparacíón de la doble vía UIC afectada se prolongaron hasta la noche del 21 al 22 de febrero, cuando por fin pudo restablecerse el tráfico en el corredor.
Durante un día de caos, la respuesta de la Operadora fue tardía pero sobre todo confusa. Sólo pasada la media mañana del 21 consiguió poner en marcha a duras penas un sistema de transbordo mediante autocares entre la estación madrileña y la de La Sagra (Toledo) para los servicios entre Madrid y Sevilla, junto con lanzaderas por la vía convencional hasta Ciudad Real. Respecto a los servicios a Toledo, se prestaron mediante transbordo de los pasajeros a Cercanías hasta Aranjuez, y desde allí a autobuses hasta su destino.
Hay que recordar que toda la información acerca del plan de transporte alternativo se pudo obtener por parte de los pasajeros de múltiples fuentes, mientras Renfe guardaba silencio. Por descontado, tampoco la sección Ultima Hora de la web de renfe informaba de la incidencia hasta ocho horas después del incidente, y tres después del primer servicio programado. Sencillamente impresentable.