No suele aparecer en estas páginas por la calidad o la profundidad de sus informaciones, pero el Periódico publicaba en su edición del 20 de diciembre una comparativa de eso que en periodismo se llama "información de servicio público", de cierto interés. Para elaborarla, mandó a dos de sus redactores desde Barcelona a Madrid. Y el diario barcelonés acertó donde los demás de ámbito nacional fallaron, arrastrados por las notas de prensa oficiales: la noticia estaba entre el Manzanares y el Llobregat, y no entre Lérida y Tarragona.
Evitando darle peso a la anécdota, queda claro que con la apertura del tramo Puigverd de Lérida-Roda de Bará del pasado día 18 de diciembre, los trenes de Renfe Operadora entre Madrid y Barcelona son capaces ya de competir con el avión. Éste sigue ganando en velocidad, pero los desplazamientos urbanos hacia Barajas y El Prat, y los 525 Km de doble vía UIC apta para circulaciones a 350 Km/h ya le hacen mella.
El viajero que elija el avión, siempre según la comparativa del citado diario, pagará poco más de 200 euros por viajar en el puente aéreo, muy por encima de los 63.60 que pide la operadora por sentarse en un Alvia entre las dos ciudades más grandes de España. Eso sí, tardará en llegar 50 minutos, frente a las 3h45min que necesitan los trenes directos de la serie 120.
El diario incluye curiosamente, para comparar ambos trayectos, el taxi en el tramo urbano del viaje (nosotros lo hemos despreciado en las cifras que ofrecemos arriba), lo que sin duda penaliza los desplazamientos en Madrid, cuyo aeropuerto está bien conectado con el centro, empujando ligera y artificialmente la balanza del precio y el tiempo a favor del tren. Pero deja claro que para la gran mayoría de los usuarios, el tren entre Madrid y Barcelona puede ser ya la primera opción, gracias a un precio que consigue compensar un tiempo peor, aunque razonable. Y que en cualquier caso seguirá mejorando en los próximos meses.