Ya lo dice el refrán. Tres años después de la inauguración fallida de la línea de alta velocidad noreste entre Madrid y Lérida, y dos después de la puesta en servicio comercial con las unidades de la serie 100 primero, y de la 102 después, los trenes podrán circular a 250 Km/h. La fecha, según Fomento: "en dos semanas" (nada seguro sabemos, de momento, de otra puesta en servicio: la de la serie 120).
Claro que esa no es la noticia. La noticia es la causa que hace que ese aumento sea posible, así como su consecuencia. La causa: el correcto funcionamiento del sistema de señalización y seguridad interoperable ERTMS. La consecuencia: España se convierte en el primer país del mundo en utilizarlo a nivel comercial en un corredor tan largo, o en el segundo, si tenemos en cuenta el servicio que ya se presta, aunque sea intermitentemente, entre Roma y Nápoles, en Italia.
Y a todo esto: si ya estaba casi lista la puesta en servicio del sistema ERTMS en el corredor, ¿a qué venía plantearse la instalación del LZB hace justo un mes? Otro refrán: "Si no está estropeado, no lo arregles".