Los políticos no se resisten, cuando los técnicos les ponen papeles con fechas de inauguraciones sobre la mesa, a quedarse con la parte más optimista de la horquilla. Y así ocurre que se inaugura dos veces una reforma de un aeropuerto, o como nos ocupa en este caso, se anuncia la puesta en servicio de un corredor o se aumenta la velocidad máxima de una línea varias veces, una y otra vez.
Apunten, pues, en su calendario de las eternas promesas, las siguientes: la LAV Madrid-Barcelona entrará en servicio en 2007, y el ERTMS entrará en servicio entre la capital y Lérida a partir del verano... o no.