Puede que animada por los resultados electorales, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre se descuelga hoy de la dura realidad y -tomen, por favor, a beneficio de inventario la información- nos habla de un sueño: construir un tren de levitación magnética para conectar el sur de Madrid (Campamento) con la zona del Aeropuerto, en el noreste. La estrafalaria propuesta no termina aquí: otro de estos ferrocarriles levitantes de Cercanías uniría, en ese dibujo, Alcalá de Henares con la estación madrileña de Chamartín.
Ignorando el resto de la información, que mezcla soberbiamente churras con merinas y presenta el Maglev/Transrapid como una alternativa factible, apuntándonos incluso al despiporre de la alta velocidad -sea la que sea- para trayectos inferiores a los 100 Km, y bordeando por fín la cuestión de si tiene sentido una infraestructura de estas características en el entorno para el que se propone, la reflexión es inmediata: ¿no sería mejor que la CAM consiguiese primero del Estado las competencias en materia de Cercanías, antes que levitar sobre la realidad?
Ignorando el resto de la información, que mezcla soberbiamente churras con merinas y presenta el Maglev/Transrapid como una alternativa factible, apuntándonos incluso al despiporre de la alta velocidad -sea la que sea- para trayectos inferiores a los 100 Km, y bordeando por fín la cuestión de si tiene sentido una infraestructura de estas características en el entorno para el que se propone, la reflexión es inmediata: ¿no sería mejor que la CAM consiguiese primero del Estado las competencias en materia de Cercanías, antes que levitar sobre la realidad?