Lo tiene difícil el Ayuntamiento de Madrid para convencer a sus contribuyentes de que el proyecto de construcción de una nueva estación de Alta Velocidad en los terrenos que actualmente ocupa la de contenedores de Abroñigal, merece la pena. La idea, que pretende repetir todos los errores de planificación que ya sufre la red ferroviara madrileña, es absurda por sus dimensiones y especialmente por su ubicación, como ya señalábamos hace unos meses.
Ahora, la Comunidad de Madrid se une oficialmente a esta tesis, por boca de la consejera de Transportes e Infraestructuras. Elvira Rodríguez señalaba así que construir sobre Atocha una vez más, como quiere hacer el Ministerio de Fomento, "tiene muchas más ventajas" que hacerlo sólo unos kilómetros más abajo. Y es cierto.
El Alcalde por fín especifica su intención: que los viajeros dejen de utilizar el transporte público, y utilicen el transporte en superficie. A la vista de esto, la respuesta a la pregunta de si detrás de esta postura absurda hay una verdadera apuesta por la movilidad o el intento de lanzar un macroproyecto inmobiliario, parece cada vez más clara.