Alberto García Álvarez, de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, está empeñado en dejar claro que quienes cuestionan la sostenibilidad del ferrocarril de Alta Velocidad meten la pata hasta el fondo. Ya lo había hecho en parte con un artículo publicado bajo el título "El AVE no es un depredador de energía", pero ayer volvió a insistir en ello en una conferencia celebrada en Madrid, que forma parte de la programación de la VI Semana de la Ciencia.
Seguramente la treintena larga de asistentes, en su gran mayoría íntimamente ligados al mundo del ferrocarril, no necesitaba demasiado que la convenciesen. Pero como aseguraba García Álvarez al iniciar su conferencia con el título neutro de "Incidencia del tren de alta velocidad en el consumo energético y emisiones del sector transporte", la sociedad puede estar asumiendo como ciertos los mensajes de los ecologistas -puede que bienintencionados, pero carentes de fundamento científico-, que apuntan al TAV/AVE como un modo de transporte insostenible.
Y como de eso se trata, aquí estamos para ayudarle, recordando que el tren de Alta Velocidad consume menos energía en términos proporcionales que otros modos de transporte, y que en numerosos casos es más eficiente que el tren convencional. Una afirmación que García Álvarez explicaba basándose en los siguientes ocho puntos:
1.-Las líneas de Alta Velocidad (LAVs) tienen un trazado más corto que las convencionales (un 18% menos, típicamente), y que la carretera (un 8,6% menos en las abiertas hasta ahora en España). Y menos longitud significa menos consumo.
2.-Las LAVs están electrificadas en corriente alterna, por lo que las pérdidas en la transformación y transporte se reducen (del orden del 9% en CA, frente al 22,6% en CC). Menos pérdidas, menos generación.
3.-Permite reducir el tiempo de viaje, y con él el consumo de los servicios auxiliares del tren. Menos duración del viaje significa menos uso por servicios.
4.-El FC de Alta Velocidad tiene menos rozamientos mecánicos y menos masa por plaza que el convencional. Eso significa que sufre menos resistencia al avance y pierde menos energía disipada en el frenado.
5.-Tiene una mejor penetración en el aire, gracias a su perfil aerodinámico, y además permite un mejor aprovechamiento del espacio (más plazas para la misma superficie frontal).
6.-El diseño de las LAVs permite velocidades máximas bastante altas en las bajadas. Eso se traduce en menos necesidad de frenadas. Y con ellas
7.-El perfil de velocidad de las LAVs es más homogéneo, tanto por el menor número de paradas como por el menor número de reducciones de velocidad (curvas, pasos a nivel, puentes, limitaciones temporales...). Eso permite velocidades obtener las mismas velocidades comerciales con velocidades máximas más modestas.
8.-La electrificación en corriente alterna, combinada con los trenes equipados con frenos de regeneración, permite devolver esa energía a la Red en ausencia de otras circulaciones. Cuando sí hay otros trenes, contribuye a su tracción y a suavizar los fuertes picos de demanda eléctrica que provocan las aceleraciones.