El consejo de administración de Renfe ha fijado ya un borrador de propuesta de contrato-programa con el Estado, y ha acordado remitirlo a la Comisión Delegada para Asuntos Económicos (órgano en el que intervienen todos los ministerios con competencias en áreas económicas). Una vez reciba el visto bueno -con las modificaciones oportunas- de este órgano, y del Consejo de Ministros, se procederá a la firma del programa que regirá las cuentas de la operadora pública hasta 2010.
Para entonces el Estado espera que Renfe Operadora sea capaz de alcanzar el equilibrio financiero sin necesidad de las aportaciones estatales que sufragan el déficit de explotación de la compañía. El nuevo contrato-programa de Renfe coincide con el desarrollo del plan estratégico que la compañía está desarrollando, y en el que se contempla una inversión de unos 5.500 millones de euros, destinada entre otras cosas a pagar las oleadas de trenes nuevos.
Casi un tercio de la inversión total contemplada en el contrato-programa, el 31%, se sufragará con las aportaciones de capital que Renfe recibirá del Estado, que sumarán un total de unos 1.750 millones de euros. Ayudarán a pagar otro tercio de las inversiones los recursos propios de la compañía, mientras que para completar las cuentas se recurrirá al endeudamiento, sobre todo al Banco Europeo de Inversiones (BEI), que se prevé que financie el 39% restante.